El razonamiento de Martínez Quirante parece de una lógica aplastante, pero no tiene en cuenta que:
Comparando el porcentaje de arrestos por los delitos más graves con el uso de armas de fuego en la comisión de delitos graves puede verse que, salvo en los casos de asesinato, el uso de armas de fuego no es muy frecuente. En comparación con otros crímenes, el asesinato es el menos frecuente.
| Porcentaje de arrestos¹ | Uso de armas de fuego² | ||
| Delitos violentos | 24.0% | ||
| Asesinato | 0.7% | 70.1% | |
| Violación | 1.3% | 3.4% | |
| Atraco | 6.1% | 26.5% | |
| Asalto | 12.2% | 7.5% | |
| Drogas | 37.1% | ||
| Delitos contra la propiedad | 29.3% | ||
| Orden público | 9.6% | ||
Aunque es muy difícil de predecir, si se limitara el acceso a las armas de fuego en los EE.UU., el descenso del crimen violento sería modesto: en primer lugar la mayoría del crimen violento se comete sin armas de fuego, en segundo lugar hay otros métodos a utilizar, en tercer lugar los criminales siempre pueden adquirir fácilmente armas ilegales. De hecho, es así como las adquieren principalmente los criminales estadounidenses (en 1997 tan sólo un 13.9% las adquirieron legalmente según el Bureau of Justice Statistics).
Con mucha suerte se vería una reducción en el número de asesinatos cometidos con arma de fuego, pero es muy posible que el número total de asesinatos siguiera igual y que simplemente se produjera una sustitución de arma homicida. Actualmente alrededor del 30% de los asesinatos en los EE.UU. se cometen sin armas de fuego y hay paises donde las armas de fuego son escasas donde la tasa de homicidios es muy superior a la de los EE.UU..
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