Todas y cada una de las matanzas [...] han sido realizadas por ciudadanos aparentemente libres de toda sospecha y con armas y licencias legalmente atribuidas para poder disponer absoluta y permanentemente de ellas y realizar funciones deportivas, es decir, funciones de utilización del arma solamente en el club.
Estas matanzas, extremadamente raras, han sido realizadas por ciudadanos con trastornos siquiátricos. Desafortunadamente, muchos parecen personas normales (y por tanto están libres de toda sospecha) por lo que resulta muy difícil prevenir este tipo de tragedias.