...pero la clave explicativa de estos fenómenos está en la posesión y en la disponibilidad en todo momento del arma por parte de unos ciudadanos con licencia deportiva.
La posesión de un arma por parte de unos ciudadanos con licencia deportiva no es la clave de estos sucesos sino una desafortunada coincidencia. El que estas dos personas tuvieran armas de fuego legalmente solo sirve para mostrar la limitada valía de las leyes de control de armas.
Unas claves explicativas mucho más convincentes son el desequilibrio síquico de estas dos personas, su alienación y su sentimiento de impotencia.
Richard Durn consiguió licencia de armas a pesar de padecer graves trastornos síquicos y pudo mantener sus armas a pesar de que la licencia había expirado y haber amenazado a su siquiatra con una pistola. Si el control de armas hubiera sido efectivo la policía debería haberle retirado su arma. Aunque tenía licencia de tenencia de armas no tenía licencia de porte de armas, por tanto incumplió la ley al ir armado al ayuntamiento (además de hacerlo al disparar a sus víctimas).
Robert Steinhäuser también tenía una licencia de armas y adquirió las suyas legalmente, aunque nunca las registró con la policía como estaba obligado. Naturalmente, tampoco tenía licencia de porte de armas por lo que incumplió la ley al llevarlas a la escuela.
Queda por probar que, de haber existido en aquel momento un control aún más estricto, estas dos personas no hubieran podido hacerse con armas de fuego (legal o ilegalmente) o haber podido causas una masacre por otros medios. Claramente demostraron voluntad de violar la ley por lo que es razonable pensar que lo hubieran hecho también para hacerse con un arma de fuego ilegal.
Martínez Quirante parece ignorar que las armas de fuego no son las únicas armas y que, en caso de necesidad pueden ser sustituidas por otras. La falta de armas de fuego no va a detener a ningún sicópata. Por ejemplo:
Uno mató a ocho estudiantes en la provincia de Henan (China) armado con un cuchillo.
También en China, en la provincia de Hunan, un maestro de una escuela primaria mató a cuatro estudiantes e hirió a otros doce y a cuatro de sus colegas armado con un cuchillo.
Jia Qingyou, el padre de una alumna, acuchilló a 25 estudiantes en una escuela de la provincia de Shandong (China). Además del cuchillo iba armado con gasolina y explosivos.
Otra mató a 24 personas en París prendiendo fuego al hotel donde se alojaban.
Tres chicas mataron a 15 emigrantes, también en París, prendiendo fuego al apartamento donde vivían.
Richard Speck violó y asesinó (estangulándolas o acuchillándolas) a ocho mujeres en una noche.
Timothy McVeigh voló el Alfred P. Murrah Federal Building en Oklahoma City en 1995 con gasoil y fertilizante. La explosión causó 168 muertos y 800 heridos.
Julio González asesinó a 87 personas en 1990 al prender fuego al Bronx's Happy Land Social Club en un ataque de celos.
Andrew Kehoe voló una escuela en Michigan en 1927 matando 45 personas.
Jack Gilbert Graham asesinó a 44 personas en 1955 (entre ellas su madre) haciendo explotar una bomba en el avión en que ésta volaba.
Humberto de la Torre, tras una discusión con su tío, mató a 25 personas al prender fuego al Dorothy Mae Apartment Hotel en 1982.
Sadamichi Hirisawa asesinó a 12 personas con cianuro en 1948 en un banco de Tokyo.
Rogelio Andrade y Allan Lobos mataron a más de 10 personas al prender fuego al complejo de apartamentos en 1993.
Yang Mingsin asesinó a nueve personas con un hacha en la provincia China de Shaanxi tras una disputa.
Anton Probst asesinó a 8 personas en 1866 cerca de Philadelphia con un hacha.
Mamoru Takuma mató a 8 niños en una escuela de Osaka en el 2001 con un cuchillo de cocina.
Todd Hall mató a 8 personas en Ohio en 1996 haciendo explotar una caja de petardos en una tienda.
Ray Martin DeFord mató a 8 personas en 1996 al prender fuego a un complejo de apartamentos en Portland. Tenía solo 11 años.
Qian Wenzhao mató a 5 personas e hirió a otras 22 en China en enero del 2006 al hacer explotar un cinturón de explosivos durante una reunión en un tribunal.