Dos días después de que el señor Martino hiciera esta aseveración tuvo lugar la matanza de Erfurt, realizada con un arma legal, propiedad no de un delincuente, sino de un ciudadano común y con licencia reglamentaria hasta ese momento.
Martínez Quirante mezcla dos problemas totalmente distintos y, sin darse cuenta, apoya los las afirmaciones de Martino.
En el 2002, un estudiante de 19 años que había sido expulsado antes del instituto mató en Erfurt a 13 profesores, dos estudiantes y un policía con armas para las que había conseguido licencia poco antes.
Hay unas pocas lecciones que podemos sacar de esta tragedia:
el control de armas en efecto en ese momento no pudo impedirla. ¿Podrá hacerlo un control más estricto?
un hecho que la facilitó es que el agresor estaba absolutamente seguro de que sus víctimas estarían desarmadas. ¿Qué hubiera pasado si, en lugar de asaltar la escuela, hubiera asaltado el cuartel de la policía?
la policía no pudo evitarla.
Martínez Quirante quiere que nos fijemos en el importante dato de que las armas tenían las correspondientes licencias pero ¿hubiera cambiado algo el hecho de que las armas empleadas fueran ilegales? En cualquiera de los dos casos lo cierto es que el control de armas hizo poco para prevenir este acto.
¿Se podría haber evitado la matanza de no haber tenido el agresor armas de fuego? Es difícil de saber pero también, por ejemplo, podría haber causado una catástrofe con una lata de gasolina.
¿Se podría haber evitado esta matanza de haber intervenido un ciudadano armado? Tampoco hay una respuesta fácil para esta pregunta ya que hablamos de casos muy raros en los que el criminal siempre busca víctimas desarmadas. En los EE.UU., sin embargo, se dieron dos casos:
En 1998 un estudiante entró en su escuela armado con un rifle de caza (a pesar de que está prohibido entrar con armas en las escuelas) y mató a su novia y a una amiga e hirió a siete estudiantes. El director, tras correr hasta su coche para recuperar la pistola (que no podía tener legalmente en la escuela), fue capaz de detenerle.
En el 2002 otro estudiante mató al decano, a su profesor y a una estudiante e hirió a tres estudiantes antes de ser reducido por otros dos que tuvieron que ir a buscar sus armas a sus coches. El arma utilizada era ilegal ya que el estudiante era extranjero y, dado sus problemas siquiátricos, le hubieran denegado la compra de todas formas. Entrar armado a la escuela era también ilegal, así como disparar contra sus profesores y compañeros.